¿Y quién no ha soñado con vengarse de alguien que le cae mal y le molesta?
Desde el "ojalá que lo regañen" hasta el "¡que lo atropelle un coche!", son deseos que regularmente se quedan así, como deseos que alimentan la sed de venganza incumplida.
Por eso no hay nada que me haga más feliz en este momento que el final de Let the right one in.
Toda la venganza que necesita imagina un niño abusado se hace realidad en ese final. Lo que no se debe hacer o no se debe pensar se goza al final.
Como el protagonista, yo también sonreí al voltear a ver a Eli.
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