Jamás fui una prodigio de las artes, a todo me inscribían y a todo duraba 6 meses: pintura, teclado, natación, gimnasia... inserte disciplina); era la clásica niña mexicana con el televisor como nana, por ello el primer contacto decente que tuve con la literatura fue hasta la preparatoria.
Mi profesora, una uruguaya apasionada de las letras logró transmitirme ese amor por la escritura y la lectura. Sin embargo ahí sólo conocí escritores del Boom y literatura universal, algo bueno para comenzar, pero yo quería más.
La curiosidad me llevó a escritores contemporáneos como Thomas Harris pero hasta ahí.
Fue hasta la universidad que apareció mi personaje favorito de las letras, Víctor A.K.A. Pedrito Sola. Con un bagaje extraordinario en las artes literarias, éste sabelotodo sació mi hambre de nuevos escritores y hasta uno que otro chismecillo.
La ola, el crack y sus representantes irrumpieron en mi joven vida con historias palpables, en especial aquella del prostituto que no quería le dieran por detrás, o aquél cuento del alma caritativa que ayudaba a bien morir a la gente con SIDA, escrito por ¿un hombre con garfio en lugar de mano? Si, por él.
Conocí también a Ibargüengoitia, preguntándome ¿"Cómo si es mi paisano en la escuela jamás me hablaron de él?, corroborando la frase nadie es profeta en su tierra. Ah, porque cuando quise ir a visitar su casa en Guanajuato con unos amigos, no existía tal cosa, los dueños/familiares/lugareños no se han dignado siquiera a hacerle un pequeño museo (aaah pero que no sea el gordo de Rivera y su bicicleta esposa).
Seguramente no lo quieren tanto por sus escritos son humorísticamente ácidos.
¡Amargados!
Hoy terminé de leer Los pasos de López, del autor antes mencionado. Recordé mucho la clase que me enseñó la literatura, a vivirla y amarla, y a los personajes que hacían esas 4 horas a la semana una delicia.
Una de las discusiones con más recurrencia en clase iba de la siguiente forma:
El duende: -"Oiga profe... ¿y ese vato era gay? (refiriendose al autor del texto)"
Pedrito Sola: (con sonrisa y voz de WTF ¿porque preguntas esas pendejadas a estas alturas de la universidad?) -"No lo sé".
Sólo nosotros tres nos reíamos.
Ardo en deseos de volver a tener una mesa redonda con aquellas personas.
Sayo ^^